lunes, 14 de agosto de 2017

DUNKERQUE


AIRE: Desde el piso once, la ciudad está aún más vacía sin ti. Todo pasa sin que pase nada. Planear dejándome caer hacia tu espalda como el último intento de aterrizar o de sobrevivir. Entre las nubes no consigo diferenciar lo real de la ficción que lleva tu nombre, y que hace que estés aquí, con un tipo que se olvida de lo importante y se acuerda sin embargo, de la marca que tienes detrás del muslo o del color exacto de tus ojos cuando llego tarde.
TIERRA: No distingo al enemigo. Supongo que debe de estar ahí fuera. El tráfico es demasiado aburrido y pensamos en el menú que tomaremos. Eliges tú. Incluso cuando el sol ya no está, parece que aún sigue echando el aliento, por si acaso. Tomamos direcciones extrañas. Aparecemos en lugares que desconocemos: un barrio sin luz, un centro comercial a las afueras de la ciudad o unas ruinas romanas con el mismo sonido que tu piel al tocarme.
MAR: No entiendo las mareas. Tampoco tus huellas bajo las olas. La habitación del hotel huele exactamente a tu champú y eso facilita las cosas. Tu cuerpo parece que se ha quemado por el sol pero no. Brilla así. Sonríe así. Las toallas en el suelo no preguntan nada porque la silueta de tu mano que ha quedado en el vapor del cristal es todo lo que necesito para salir de aquí.
Sevilla parece la maldita Dunkerque. Continuo en el mismo lugar que hace días. Cuento una y otra vez las luces que se encienden y se apagan, mientras sigo esperando. Mientras decides si me rescatas o no. Tú, como siempre, sin prisa.

domingo, 25 de junio de 2017

TERMS AND CONDITIONS


Los términos y las condiciones están claras. Tú y yo. Y el infierno que nos escupe desde todos lados. Una playa en ruinas que despinta tu voz en latidos impares. Un movimiento rítmico que puede extinguir los océanos. El tequila sabe mejor en tu piel. Y tu piel con el tequila sigue oliendo a vainilla. Y eso me mata. La ropa sobre el sofá sólo puede atardecer también. El cuello me cruje. La marea sube. “Terms and conditions” de Chet Faker empuja nuestra sangre hacia arriba. Y te sigues moviendo igual que una cometa en su mejor momento. Tus pasos en el suelo elevan mis pulmones. Los términos y las condiciones están claras. Tú y yo. Contra nadie. Y tenerte enfrente. O debajo. O arriba. O contra la pared. O donde quieras ponerme y ponerte. Un movimiento rítmico que puede acabar conmigo y con todos los poetas. Por eso, he cumplido cada una de mis mentiras. Por eso, sólo pude decirlo después de probarte. Si quieres volar, no entiendo de alturas. Si quieres joderme, podemos negociarlo.

domingo, 4 de junio de 2017

ONCE


No lo sé decir pero puedo hacerlo. Oscilo de quererte a odiarte sin que exista un motivo para una cosa o para la otra. No descartamos que nos echen del baño de la biblioteca o de la azotea de algún edificio de tu barrio. No descartamos que esta sea la última vez o que definamos al desastre prolongado. Una guerra en la que tú eliges las armas (L. G. Montero), una paz que aburre al lado izquierdo del corazón. Los turnos de noche acaban antes si la luz de mi pantalla coincide con tu pijama de Los Rolling. Y el desayuno es tu tanga en el pomo de la puerta. Y mis pesadillas se enfrían con tu saliva lentamente. Busco un sonido que me desvíe del trayecto hacia ti. Todo lo que me conmovía se ha roto o no lo entiendo. Le has quitado el nombre a las cosas que me rodean: casa, orgasmos, resaca, futuro, verano, once. No lo sé decir pero puedo hacerlo. Oscilo de quererte a odiarte sin que exista un motivo para una cosa o para la otra. Aunque sea de esta forma torpe y estúpida. No debí haberte dicho que te quería. Las verdades siempre explotan. Y tú te fuiste sin hacer ruido.

martes, 18 de abril de 2017

LO TERMINAS JODIENDO


Nadie sabe de qué hablo cuando hablo de ti. El barro congelado de tus tacones. Caminar sobre tus huellas. Mi torpeza para desvestirme mientras te muerdes el labio. La vida que se queda corta. Porque echarte de menos es la forma fácil de decírtelo. Y lo sencillo siempre se puede hacer mejor. Nadie sabe de qué hablo cuando hablo de ti. El apartamento a oscuras. Tu perfume goteando en el cristal. Tus piernas como cadenas en mis costillas. Hablarte en sueños sobre cometas y edificios abandonados. Porque el telediario suena de fondo mientras tus pies descalzos analizan todo lo que odiamos alguna vez. Noticias sobre Siria, Trump, Putin, la Gürtel, Dybala, Isco y este calor infernal en abril. Y es que nadie sabe de qué hablo cuando hablo de ti. Llevo varios días pensando cómo terminar este texto. Siempre me decías que la mejor manera de acabar las cosas era: de repente, sin avisar, de un golpe seco. Para que duela menos. Los cojones.

sábado, 1 de abril de 2017

EL UNIVERSO TAMBIÉN SE DESORIENTA


Lo único que puedo decir
es que a veces, sigo despertándome
con el universo desorientado,
deshaciéndose entre mis dientes
por tu maldita costumbre de incendiar
              mis sueños raros.
Intento tocar lo menos posible
el futuro que no tendremos y encajar el golpe.
El domingo va avanzando
y empieza el problema: tu cuerpo flotando
en el salón como un tanque de guerra
que busca un abrazo.

Lo único que puedo decir
es que el margen de mis resacas
coincide con el último paraíso de tu espalda,
arrasando como un caimán sin memoria
todo lo que nunca dijiste.
Y tú estarás bien. Siempre estuviste bien.
Con el tiempo justo para no quedarte demasiado.
Con el tiempo exacto para no irte completamente.
Y tú seguirás estando bien.

Lo único que puedo decir
es que olvidarte no está mal,
para qué mentir.
Pero que te acuerdes de mí
en cada tormenta es lo que más se parece
a un orgasmo en diferido.
Aunque estés con ese capullo.
Aunque por supuesto, sigas estando bien.

lunes, 9 de enero de 2017

REIKIAVIK TAMPOCO PUEDE DESAPARECER

Me gustaría invitaros a la presentación de mi novela "Reikiavik tampoco puede desaparecer", este miércoles (11 de enero) en la biblioteca Infanta Elena (Av. Mª Luisa, 8. Sevilla) a las 19:00h. Supongo -no estoy seguro- que hablaremos de algo: vida, tiempo, Trump, rock´n roll o del Betis. Sobre el libro contaré alguna cosa al final, si nos da tiempo entre tanta "fiesta". Se podrá adquirir también en Casa del Libro, El Corte Inglés, amazon, etc. Sí, "J.M. Vyala" es mi pseudónimo. Así que nada, si os animáis, estaré encantado de poder veros y hablar un rato. 

PD: Estoy en trámites para que nos dejen meter botellines en la biblioteca. Las negociaciones están siendo duras, peor que las de Lopera. 



Un saludo.

martes, 13 de diciembre de 2016

NO NECESITO MEMORIA


Para hablarte de la nieve hace falta
que recuerdes que te necesito,
y que mi caída libre es menos libre sin ti.
Y, ¿quién quiere eso?
Siempre te dije que hay países que sueñan
en tus rodillas  y volcanes azules
que se corren cuando te ríes con mis estupideces.
Y luego, pensamos en océanos vacíos,
en nubes congeladas o en lunas rojas
que están hasta los cojones de escupir hacia arriba,
                                                                          y no volar.
Para hablarte de felicidad
deberías de ver mi cara de gilipollas justo ahora,
cuando se ilumina el móvil
porque me has mandado un mensaje
que dice: “Qué maldito viento hace
                                                                       y yo sin ti”.

Te entiendo.

Yo llevo toda la tarde encendiendo
y apagando la estufa porque no encuentro
la temperatura exacta cuando no estás.

Para hablar de futuro
no necesito memoria
si tus pezones me recuerdan.